Tejidos visuales y poemas celulares vibran en los libro-objeto de Magdalena Isaacson, y en cada pieza como el órgano de un cuerpo literario, se articula un lenguaje que abre múltiples lecturas entre lo bello y lo siniestro. Desde un intenso ADN gráfico, da vida y carácter a reflexiones viscerales de una secuencia que pareciera ser la expresión de diarios íntimos expuestos con soltura y coraje.

Sus trabajos son la suma de diversos gestos creativos y procesos incansables, como la acumulacion y categorizacion de objetos 2D y 3D; y el dibujo y expresión gráfica, lo que le da riqueza contundente a su obra. En la escuela de diseño concentró su habilidad y pasión por la composición y sus infinitas soluciones, y desde el teatro gestual  complementó la idea del diseño vivo: "Porque todo atraviesa el cuerpo, sus emociones y reflexiones...en el teatro todo es arte y te expone al límite". Así, desde lo escénico su lenguaje creativo se expandió, los materiales cobraron vida y la reflexión entre texturas fue más reveladora que nunca.

En el año 2009, Magdalena fue invitada a participar en el movimiento surrealista, El Umbral Secreto, plataforma que le abrió espacios para exponer sus joyas o ready-made habitables en Chile y el extranjero. Incorporó a su trabajo el libro como recurso-contenido y fue en el año 2011, que este libro de trituraje, el libro desahuciado, se transformó en la nueva materia prima con la cual se ha relacionado sin restricciones hasta hoy. Ha creado diez obras que atraviesan procesos de desarrollo de hasta casi trece años. Actualmente, desde Velcro Ediciones, toma todos sus recursos (objeto-poesía-gráfica-espacio), para cruzarlos con lo documental, buscando ampliar su relato visual hacia un lenguaje aún más agudo de sensibilización y contingencia social. 

El trabajo de Magdalena Isaacson, madura y muta constantemente, como un ser ajeno a estructuras y cautiverio, silencioso y cautivante.